El 2024 comenzó con un hito para Neuralink, la empresa de neurotecnología de Elon Musk, cuando un joven tetrapléjico pudo volver a interactuar digitalmente gracias a un implante cerebral. Sin embargo, la euforia se convirtió en preocupación cuando el chip, llamado Telepathy, presentó fallos meses después. A esto se suma la renuncia de Benjamin Rapoport, cofundador de la empresa, citando preocupaciones de seguridad.
El implante, parte del estudio ‘Prime’ para evaluar su seguridad y eficacia, enfrenta críticas tras la retractación de hilos del dispositivo en el cerebro del paciente. A pesar de los problemas, Neuralink decidió no retirar el chip, argumentando que no representa un riesgo directo. La renuncia de Rapoport añade más incertidumbre a la situación, mientras la empresa se prepara para implantar más dispositivos cerebrales.
