Batel habría pedido a Calderón el envío del Ejército a Michoacán

Jair Figueroa
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El senador panista y exsecretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, afirmó este jueves que la intervención del Ejército en Michoacán durante el inicio del gobierno de Felipe Calderón fue una solicitud directa del entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel, quien reconoció que ya no podía controlar la violencia en el estado.

Las declaraciones se dan en medio del debate reavivado por los comentarios de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien calificó la llamada “guerra contra el narcotráfico” como un error y una decisión autoritaria que su gobierno no repetirá.


El origen del operativo militar en Michoacán

Ramírez Acuña relató que el operativo militar en Michoacán —que marcó el inicio de la estrategia de seguridad de Calderón en 2006— fue solicitado por escrito por Cárdenas Batel.

“Cuando llega el presidente Calderón, es el propio gobernador Cárdenas Batel quien pide que se le ayude con el Ejército, porque él ya no podía controlar la violencia”, declaró el senador.

El exfuncionario aseguró que el documento original se encuentra en los archivos de la Secretaría de Gobernación, dependencia que encabezaba en ese entonces.

“Yo recibí ese escrito donde el gobernador pedía ayuda del gobierno federal para restablecer la seguridad. Decía que no podía ya garantizar la seguridad de los michoacanos”, precisó.


Sheinbaum y la herencia de la violencia

Las declaraciones surgen tras los señalamientos de Claudia Sheinbaum, quien recientemente criticó la decisión de Calderón de sacar al Ejército a las calles. Sin embargo, Ramírez Acuña rebatió dichas afirmaciones:

“Ya es de dar risa lo que dice la presidenta. Estamos a 13 años de distancia de ese momento, y sigue culpando a Calderón y a Peña Nieto, pero no reconoce que López Obrador y Morena también fallaron en su estrategia de seguridad”, sostuvo.

De acuerdo con el panista, la actual ola de violencia en el país es consecuencia directa del abandono de las políticas de seguridad durante los últimos siete años.

“Esta violencia que hoy vivimos en México es culpa del gobierno irresponsable de Morena, que durante seis años dejó de actuar y apenas ahora intenta recomponer el rumbo”, añadió.


El asesinato de Carlos Manzo y la inseguridad actual

Ramírez Acuña hizo referencia al reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, como un ejemplo del deterioro en la seguridad.

“Ahí está el caso de Uruapan. Manzo pedía ayuda todos los días y nunca fue atendido por el gobierno federal. Su muerte es resultado de la omisión y la indolencia”, señaló.

El senador recordó que durante el gobierno de Calderón se actuó ante solicitudes de apoyo similares provenientes de otros estados, como Guerrero, Veracruz y Tamaulipas, que enfrentaban situaciones de violencia extrema.


La decisión de Calderón y las consecuencias

A pregunta expresa, Ramírez Acuña defendió la decisión de Calderón de intervenir en Michoacán, aunque reconoció que el uso de las Fuerzas Armadas debía tener un límite temporal.

“Calderón actuó correctamente al responder a las peticiones de los estados, pero faltó establecer un plan de retiro del Ejército y fortalecer el tejido social”, comentó.

Asimismo, criticó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador no haya cumplido su promesa de devolver a los militares a los cuarteles.

“Prometió que los regresaría al día siguiente de asumir el poder, y no solo no lo hizo, sino que militarizó aún más al país”, afirmó.


Contexto político y repercusiones

Las declaraciones de Ramírez Acuña se suman a una serie de cuestionamientos que distintos sectores de la oposición han hecho al actual gobierno federal por la persistencia de la violencia en diversas regiones del país.

El tema también reaviva el debate sobre la efectividad de las políticas de seguridad en México desde 2006 hasta la fecha, donde ningún gobierno ha logrado revertir de fondo la expansión del crimen organizado.

Mientras tanto, el nombre de Lázaro Cárdenas Batel, actualmente cercano a la presidenta Sheinbaum, vuelve al centro del debate político, generando reacciones encontradas dentro del oficialismo y la oposición.

Las declaraciones de Ramírez Acuña podrían influir en la narrativa política sobre la “guerra contra el narco” y en la percepción pública del papel de los distintos gobiernos en la actual crisis de seguridad.

El señalamiento de que Cárdenas Batel pidió formalmente la intervención militar contradice el discurso oficial de Morena, abriendo un nuevo frente en la disputa política por la historia reciente de México.


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