Un ataque israelí este jueves contra una multitud que recibía sacos de harina en el centro de Gaza dejó al menos 18 muertos, según reportes hospitalarios. El incidente ocurrió cuando una unidad policial palestina intentaba distribuir alimentos incautados a bandas que saqueaban convoyes, en el último episodio de violencia alrededor de la crisis humanitaria que vive el enclave.

El ataque apuntó contra miembros de Sahm, fuerza de seguridad controlada por Hamás pero con integrantes de otras facciones, encargada de combatir el saqueo de ayuda. Testigos relataron a medios locales que las víctimas eran civiles que buscaban alimentos en medio de la hambruna que afecta a 2.3 millones de gazatíes.
El frágil sistema de ayuda que «está matando gente»
El secretario general de la ONU, António Guterres, denunció este viernes que el modelo de distribución impuesto por Israel «degrada y pone en peligro a civiles». Sus declaraciones llegaron horas después de que Haaretz revelara órdenes militares israelíes de «disparar a multitudes» cerca de puntos de reparto, algo que Netanyahu calificó como «afirmaciones infundadas».

«Buscar comida no debe ser una sentencia de muerte», declaró Guterres, exigiendo reactivar los canales tradicionales de la ONU. Médicos Sin Fronteras secundó el llamado, advirtiendo que el sistema actual fuerza a los palestinos a «elegir entre hambre o balas».
Trump promete alto al fuego «en una semana»
Desde Washington, el expresidente Donald Trump afirmó que negociaciones secretas podrían lograr un cese de hostilidades: «Estamos cerca. Gaza es terrible, pero nosotros somos los que ayudamos», dijo durante un evento sobre paz en África, criticando a otros países por no contribuir.
Sus palabras contrastan con la realidad en terreno: Israel mantiene el bloqueo a la mayoría de convoyes de la ONU, mientras permite operaciones limitadas de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), organización estadounidense cuyos repartos han terminado en caos y más de 500 muertes desde febrero.

Claves del conflicto humanitario
- Descoordinación deliberada: Israel insiste en vetar a agencias de la ONU, acusándolas de «colaborar con Hamás».
- Mercado negro: Alimentos robados se revenden hasta 10 veces su valor, según reportes palestinos.
- Fracaso diplomático: Egipto y Qatar redujeron mediaciones tras el colapso de acuerdos previos.
Mientras, en Deir al-Balah, familias recogen cuerpos entre escombros. «Vinimos por harina para mis nietos. Ahora debo enterrar a mi hermano», relata Abu Ahmad, sobreviviente del ataque.
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