El pasado 12 de marzo, entraron en vigor los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el acero y el aluminio mexicano. Se trata de un arancel general, aplicado a todos los países del mundo que tengan que ver con las exportaciones hacia la nación norteamericana.
A pesar de los 10 mil soldados desplegados en la frontera por parte del gobierno mexicano para detener el flujo de fentanilo así como la inmigración ilegal y la entrega de 29 líderes del narcotráfico, los aranceles del 25% ya son un hecho.
Abriéndose la posibilidad, el próximo 2 de abril, de otros dos paquetes de aranceles: Los aranceles recíprocos universales: se trata de imponer un arancel equitativo al que otra nación mantiene con Estados Unidos y otro del 25% a todos los productos mexicanos incluyendo el sector agrícola y la industria automotriz.
Los aranceles al aluminio y al acero amenazan el 75% de las exportaciones de acero mexicanas, valuadas en 2, 100 millones de dólares poniendo en riesgo empleos e inversiones clave en nuestro país. Tendrán efecto en la industria siderúrgica y automotriz, uno de los principales sectores exportadores de México. Prácticamente todas las ramas de la construcción sufrirán el aumento pues tan solo el acero llega a representar hasta un 40% del costo en el desarrollo de una vivienda.
El impacto también será muy alto en la propia industria estadounidense, estados como Texas, Illinois y Ohio, que juntos importan 35% del total nacional, podrían ser los más afectados de la unión americana. Solamente en 2024, Estados Unidos importó más de 26 millones de toneladas de acero, siendo sus principales proveedores Canadá, Brasil y México con 3.2 millones de toneladas.
Nuestro país es el 15º productor de acero en el mundo con casi 20 millones de toneladas anuales, sin embargo, el abasto nacional es insuficiente por lo que se cubre con la importación principalmente de Estados Unidos, Corea del Sur y China. Responder de nuestra parte con un arancel igual tendría graves repercusiones para la propia economía mexicana.
Recordemos que México es el principal socio comercial de EE.UU. y envía más del 80 % de las exportaciones al mercado estadounidense. El comercio binacional asciende a más de 839 mil millones de dólares por año, desplazando a China como principal importador. Si el presidente Donald Trump decide aplicar el otro arancel para el mes de abril, habría inflación y desempleo además de afectar las remesas y el peso mexicano.
En Estados Unidos ya se resintió en la volatilidad de los mercados; Tesla cayó en un 30% en el último mes y la propia empresa Trump Media Company también bajó su rendimiento en 30 puntos porcentuales.
Sin embargo, esta guerra en forma de aranceles declarada abiertamente en contra de los cárteles de la droga mexicanos ya está dando resultados, registrándose una caída del 70% en decomisos de fentanilo en la aduana, se han desmantelado prácticamente todos los laboratorios existentes en Sinaloa y los cruces ilegales en la frontera, tan solo en el mes de febrero fueron de 9 mil en comparación con 250 mil registrados en la administración Biden.
Por otra parte, estados como California, Texas, Florida y Arizona están fuertemente vinculados a México como destino de sus exportaciones. Aproximadamente 6 millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México.
En el caso nuestro, entidades como Chihuahua, Nuevo León, Baja California, Tamaulipas, Ciudad de México y Jalisco concentran el 78% de las exportaciones del sector, máquinas que se van a la nación americana por un monto de 171 mil millones de dólares anuales.
En cambio, Sinaloa vende principalmente tomates, carne bovina y mariscos; Chiapas exporta café; Colima produce fruta y juntos destinan parte importante de su producción al comercio con el país vecino.
La economía entre nuestras naciones está fuertemente ligada. El cauce natural geográfico sería fortalecer la región. Dadas las condiciones, nuestra diversificación con Europa ayudaría a integrar las cadenas de valor y un acercamiento hacia China podría generar tensiones con Estados Unidos y afectar la competitividad de la economía mexicana.
