Durante la toma de protesta de Clara Brugada como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés “Andy” López Beltrán se pasea tranquilo por los pasillos de la Asamblea Legislativa capitalina, saluda a la gente del partido, pero evita a personas de otras filiaciones políticas y más aún a los medios de comunicación. El flamante secretario de Organización de Morena se siente incómodo con los reporteros, transpira desconfianza, quizás resentimiento. Sin embargo, él sabe que los necesitará algún día si pretende llegar a otras alturas.
La discreción con la que se ha manejado el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue un acierto en años pasados, pero en el actual contexto, donde tendrá que pelear por un puesto en su partido puede jugarle en contra. Se dice que “la tirada” es que se convierta en el heredero de la dinastía, no obstante lograrlo no será sencillo.
En Morena existen decenas de liderazgos que intentarán llegar al 2030, empezando por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien siente que ahora sí va la suya. Clara Brugada también lo intentará y quizás lo haga Luisa María Alcalde. Pero hay varios senadores, diputados y gobernadores que quieren llegar a la grande y para ese entonces la omnipresencia de López Obrador ya estará muy diluida. En ese contexto la presencia de Andy López Beltrán podría generar unidad o discordia, no hay puntos intermedios.
La que jugará un papel clave será la presidenta, Claudia Sheinbaum, quien podría apoyar al hijo de su exjefe o decidir por dejar que las tribus de Morena se peleen por los puestos y simplemente no meter las manos. Los pesos pesados de Morena también jugarán su parte, colocarán a sus gallos o apoyarán a López Beltrán, es una incógnita.
Por otra parte, el contexto social y político en 2029 será determinante para que el partido oficialista decida cómo jugará sus cartas. Si los vientos son favorables se pueden dar el lujo de tomar riesgos, sin embargo, si el gobierno federal no obtiene los resultados deseados tendrán que jugar a la segura y, entonces, las encuestas tendrán un papel importante en el proceso interno del partido.
Sin embargo, lo más importante es saber si Andrés López Beltrán tiene el carisma, el empuje y la determinación de su padre para hacerse del control del partido y luego de la candidatura a la presidencia de la República. Lo que sí es seguro es que el politólogo puede convertirse en una bomba de tiempo dentro del partido que genere división o quizás puede ser el pegamento que evite el rompimiento del partido hegemónico en México, al tiempo.
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