El único hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador que se adentrará en la política es Andrés López Beltrán, quien se unirá a las filas de Morena. Esta decisión marca el cumplimiento de un acuerdo familiar de no involucrarse en la administración pública durante el mandato presidencial. Ahora que el presidente se jubila, Andrés afirma que él y sus hermanos son “libres” para seguir sus propios caminos.
El presidente López Obrador dejó claro que, en política, no se heredan genes ni se tiene derecho a apropiarse de lo que es de todos. En su opinión, el legado de su administración pertenece al pueblo, no a los dirigentes. “Todo el legado que pueda quedar es de la gente, los dirigentes no son lo más importante en un proceso de transformación. Es el pueblo el motor del cambio”, expresó con firmeza.
López Obrador también enfatizó que, a pesar de su influencia y la de su familia, no hay lugar para el nepotismo ni el amiguismo en la política. “Cada quien tiene que forjarse su propio destino”, afirmó. Subrayó que en la democracia, el poder no se hereda como en las monarquías, sino que depende del comportamiento y las decisiones de las personas, y que es el pueblo quien elige a sus representantes.
El presidente reiteró que sus hijos, mientras él estuvo en el poder, no participaron en el gobierno ni ocuparon cargos oficiales, aunque sí colaboraron de manera voluntaria. “José Ramón no va a trabajar en el gobierno, Gonzalo tampoco, pero Andrés sí participará en Morena. No influiré en su carrera, pero él quiere contribuir a la consolidación del partido”, detalló. López Obrador añadió que Andrés no buscará presidir el partido, sino ser elegido por el voto popular.
Además, el presidente recordó que sus hijos han enfrentado dificultades y agresiones, así como su esposa fallecida, Rocío, quien soportó grandes pruebas durante los inicios de su carrera política. Compartió un recuerdo personal de cuando su hijo Andrés le pidió que lo llevara al circo, pero él no pudo por sus compromisos políticos, y su respuesta fue: “Que te lo dé la política”.
Finalmente, López Obrador desmintió las acusaciones de corrupción que involucran a sus hijos, asegurando que nunca han estado envueltos en escándalos de corrupción. Calificó estas acusaciones como “inventos de farsantes y calumniadores” que buscan afectarlo a él a través de sus familiares. “Nunca han tenido negocios ni beneficios indebidos por parte de mi gobierno”, concluyó, defendiendo la integridad de su familia frente a las críticas.
