El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ordenó este viernes a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ampliar la operación terrestre en Gaza, advirtiendo que Israel podría anexar permanentemente territorios del enclave palestino si Hamás no libera a los rehenes que mantiene cautivos. «Cuanto más se niegue Hamás, más territorio perderá», declaró Katz, en un mensaje contundente que marca un giro en la estrategia israelí.
La nueva fase de la ofensiva, denominada «Operación Fuerza y Espada», incluye la creación de «zonas de seguridad» dentro de Gaza y la evacuación de residentes palestinos hacia el sur. Katz también mencionó la implementación del plan de desplazamiento voluntario propuesto por el expresidente estadounidense Donald Trump, que busca trasladar a los 2.4 millones de habitantes de Gaza hacia Jordania y Egipto, transformando el territorio en una «Riviera de Oriente Medio».
Los bombardeos israelíes, reanudados tras romper una tregua el 19 de enero, han dejado al menos 504 muertos, incluidos 190 menores, según la agencia de Defensa Civil de Gaza. Este episodio es uno de los más violentos desde el inicio del conflicto hace más de 17 meses.
De los 251 rehenes secuestrados por Hamás en octubre de 2023, 58 permanecen en Gaza, aunque Israel ha declarado muertas a 34. Katz respaldó el plan del enviado estadounidense Brett McGurk para liberar a los rehenes en dos etapas, con un alto al fuego intermedio. Sin embargo, la ofensiva ha generado críticas internacionales, incluida la preocupación expresada por el presidente ruso, Vladimir Putin.
Prospectiva
Si Hamás no cede, Israel podría avanzar con la anexión de territorios, lo que desencadenaría una crisis humanitaria y política sin precedentes. Mientras, la presión interna en Israel crece, con manifestantes acusando al primer ministro Benjamin Netanyahu de poner en riesgo a los rehenes. La pregunta es: ¿esta ofensiva forzará una negociación o profundizará el conflicto en Medio Oriente?
