El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, acusó este jueves 1 de agosto una “persecución política brutal” por parte del gobierno de Morena, a unas horas de que la Sección Instructora de la Cámara de Diputados analice por segunda vez la solicitud de desafuero presentada en su contra por la Fiscalía de Campeche.
Desde su cuenta de X (antes Twitter), el también senador aseguró que no lo van a quebrar y prometió seguir denunciando lo que considera una estrategia del oficialismo para callar voces opositoras. Según Moreno, esta embestida responde al crecimiento de la violencia en el país y al presunto pacto de Morena con el crimen organizado.
“El régimen de Morena ha desatado una persecución política brutal en mi contra. Usan las fiscalías como garrote para intimidar, no para impartir justicia”, escribió.
El contexto: reaparece el intento de desafuero
¿Qué implica este nuevo intento?
La Sección Instructora de la Cámara de Diputados reactivó el análisis de la solicitud de desafuero contra Moreno, impulsada por la Fiscalía de Campeche, gobernada por la morenista Layda Sansores, una de las principales críticas del líder priista.
En la solicitud se argumenta que existen elementos suficientes para proceder penalmente contra el senador por supuestos actos de corrupción cometidos durante su gestión como gobernador de Campeche (2015-2019).
Sin embargo, Moreno sostiene que este proceso tiene motivaciones políticas:
“Ya lo intentó el ‘narco presidente’ López Obrador. Votamos en contra de todas sus reformas y por eso ahora vienen por mí”.
Acusaciones cruzadas y narrativa de confrontación
Denuncias de “narco partido”
En su mensaje, Alejandro Moreno redobló sus ataques contra el partido en el poder al calificar a Morena como un “narcopartido” y asegurar que varios de sus integrantes están vinculados al crimen organizado.
“Vamos a seguir denunciando. Estos narcopolíticos le han hecho un daño profundo a México y no pueden quedar impunes”.
Reiteró que no tiene miedo, que no se esconde y que seguirá defendiendo su postura con “valor y ley en la mano”, aunque reconoció que espera represalias políticas por sus declaraciones.
¿Discurso de víctima o estrategia de defensa?
Una narrativa ya conocida
Esta no es la primera vez que el líder del PRI recurre a un discurso de persecución. En 2022 y 2023 enfrentó acusaciones similares y denunció públicamente intentos del gobierno por doblegarlo, especialmente tras votar en contra de reformas clave impulsadas por el presidente López Obrador.
Analistas señalan que este tipo de posicionamientos fortalecen su imagen dentro del ala dura del PRI, pero también refuerzan su figura como un opositor confrontativo que apela a la polarización política.
¿Y la legalidad?
Pese a la retórica, el proceso judicial continúa. La Sección Instructora deberá dictaminar si procede el desafuero, y en caso de que sí, la Cámara de Diputados votaría en pleno. Si se aprueba, Moreno quedaría expuesto a juicio penal.
Un escenario político con alta tensión
El enfrentamiento entre Alito Moreno y el gobierno federal se da en un contexto electoral delicado y con un país marcado por altos índices de violencia. La denuncia del priista, al vincular directamente al partido gobernante con el crimen organizado, eleva el tono político y podría tener implicaciones tanto jurídicas como electorales.
Moreno se perfila así como una figura central en la oposición que busca reposicionarse ante un escenario nacional donde Morena sigue siendo mayoría, pero donde crecen las denuncias por inseguridad, autoritarismo y opacidad.
Alejandro Moreno ha dejado en claro que no se retirará de la política ni guardará silencio. Mientras avanza el proceso de desafuero, las redes sociales se han convertido en su principal tribuna, donde insiste en que no teme a represalias.
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