Una cepa mortal de gripe aviar, el virus H5N1, ha comenzado a propagarse con mayor agresividad entre las aves silvestres y los mamíferos marinos en Sudamérica desde su llegada en 2022, lo que ha generado preocupación sobre su posible amenaza para los seres humanos. La evidencia sugiere que esta cepa está afectando a mamíferos, incluyendo delfines en Chile y Perú, así como a miles de focas y leones marinos en las costas, además de al menos medio millón de aves en toda la región.
Los científicos han expresado preocupación por la posible transmisión de la enfermedad de mamífero a mamífero, lo que podría aumentar el riesgo para los humanos. Aunque aún no se han confirmado tales transmisiones, los expertos consideran que es probable que hayan ocurrido, dada la magnitud de las infecciones y muertes observadas.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha convocado a expertos y funcionarios sanitarios de 35 países a una reunión en Río de Janeiro para abordar la creciente amenaza de la gripe aviar en la región. Se planea establecer la primera comisión regional del mundo para supervisar los esfuerzos de vigilancia y respuesta a esta enfermedad.
Aunque solo se han reportado dos casos en humanos en Sudamérica desde 2022, ambos causados por la exposición a aves infectadas y con resultados de supervivencia, la gripe aviar H5N1 sigue siendo mortal para los humanos en aproximadamente el 60% de los casos en todo el mundo.
Los fabricantes de medicamentos están desarrollando vacunas contra la gripe aviar para humanos en respuesta a esta creciente amenaza. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud no ha elevado el nivel de riesgo para los seres humanos sin pruebas de transmisión entre humanos o mutaciones adaptadas a los receptores humanos.
Los científicos están rastreando las mutaciones genéticas del virus en Sudamérica, donde se han identificado nuevas mutaciones que podrían aumentar su adaptabilidad a la vida silvestre y potencialmente aumentar su riesgo para la salud pública. Estas mutaciones se han encontrado en casos tanto de animales como de humanos, lo que subraya la necesidad de una vigilancia continua y una respuesta eficaz para contener la propagación de esta enfermedad mortal.
