El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó este jueves 9 de noviembre los datos que señalan que la inflación general anual en México en el décimo mes de este año se desaceleró, ubicándose en 4.26% con lo que ligó nueve meses con descenso y quedando en evidencia que las políticas antinflacionarias del Gobierno de la Cuarta Transformación (4T) y las acciones del Banco de México han sido efectivas.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) general se desaceleró en octubre de 4.26% anual en noviembre, desde 4.45% al cierre de septiembre de este año, lo que significa que se está muy cerca de la inflación objetivo del Banco de México para el 2024.
La inflación de octubre, mostró un incremento mensual de 0.39%, mientras que la inflación subyacente, la que excluye de su medición los productos de alta volatilidad en sus precios como son los combustibles y granos, presentó un aumento de 0.38%, en comparación con el mes anterior y 5.5% a tasa anual.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor subyacente es la que más preocupa a los analistas porque es en está donde se encuentra el componente de los alimentos elaborados, y es la que sigue el Banco de México para la toma de decisiones para el manejo de la política monetaria y si sube o baja la tasa de interés.
La inflación no subyacente que sí toma en cuenta los productos de alta volatilidad marcó un alza de precios de 0.34% mensual y de 0.56% anual. Los precios de los productos agropecuarios bajaron 2.09%, mientras que los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 2.57% en el antepenúltimo mes del año.
Evitar que los precios al consumidor suban es una tarea primordial ya que la inflación es un impuesto regresivo que afecta más a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Un INPC elevado propicia que los precios sufran variaciones frecuentes e irregulares que afecta el consumo de las familias. Cuando pasa esto se genera una asignación ineficiente de recursos en la economía, lo que afecta negativamente la competitividad y el bienestar de la misma.
Un entorno de inflación alta e incierta aumenta la frecuencia e intensidad de los ajustes en los precios, lo que a su vez reduce los horizontes de planeación de los las empresas y la economía de las familias, afectando sus decisiones de ahorro, gasto e inversión.
La política antinflacionaria que está aplicando el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador esta funcionando por lo que la próxima administración federal tendrá que seguir el modelo económico que se está aplicando en la actualidad.
