México y EE.UU. anuncian acuerdo para entrega de agua del Río Bravo

Ambos gobiernos presentan un plan técnico para la gestión de la cuenca en contexto de sequía extrema. Rubio habla de una cantidad mínima anual

Redacción
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Los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron de manera simultánea este martes 3 de febrero un acuerdo técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, en un contexto de sequía extrema que afecta a la región fronteriza. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, informó a través de redes sociales que México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pies de agua por año a Estados Unidos, aunque el comunicado oficial emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mexicana no especificó dicha cifra, refiriéndose únicamente a una «cantidad mínima anual convenida». El anuncio busca dar certidumbre a los usuarios agrícolas y ganaderos de ambos lados de la frontera.

El acuerdo fue dado a conocer mediante un comunicado conjunto emitido por las secretarías de Relaciones Exteriores, de Agricultura y Desarrollo Rural, de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de México. El documento señala que ambos países acordaron un «plan técnico» para la gestión del agua en la cuenca, el cual se desarrollará conforme a los mecanismos previstos en el Tratado de Aguas de 1944, el instrumento bilateral que rige el reparto de los recursos hídricos compartidos. México «confirmó su disposición a garantizar la entrega de una cantidad mínima anual convenida entre ambos países, de acuerdo a las condiciones hidrológicas de la cuenca», priorizando además el abastecimiento para consumo humano y producción agrícola nacional.

En contraste con el anuncio mexicano, que mantuvo un tono técnico y diplomático, el secretario Rubio presentó el acuerdo como una victoria política de la administración del presidente Donald Trump. «El acuerdo entre Estados Unidos y México para abordar la escasez de agua en México es otro ejemplo de cómo el presidente Trump cumple con el pueblo estadounidense. Esta es una victoria para los agricultores y ganaderos estadounidenses», publicó en su cuenta de X. Rubio también reconoció los esfuerzos de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque el centro de su mensaje fue el beneficio para los usuarios de agua en Estados Unidos, particularmente en los estados de Texas y Nuevo México.

La discrepancia en la comunicación sobre la cifra exacta (350,000 acres-pies mencionados por Rubio versus la referencia genérica a una «cantidad mínima anual» en el comunicado mexicano) podría deberse a negociaciones técnicas aún en desarrollo o a un enfoque comunicacional distinto. Un acre-pie equivale a aproximadamente 1,233 metros cúbicos de agua, por lo que la cifra de Rubio se traduciría en unos 431 millones de metros cúbicos anuales. Esta cantidad sería significativa y se enmarcaría dentro de las obligaciones de México según el Tratado de 1944, el cual establece que México debe entregar a Estados Unidos un promedio de 432 millones de metros cúbicos anuales (350,000 acres-pies) a partir de ciclos quinquenales, aunque con flexibilidades en años de sequía severa.

El gobierno mexicano enfatizó en su comunicado que el acuerdo es resultado de un «trabajo técnico y político sostenido, con pleno respeto a la soberanía de ambos países», asegurando en todo momento «el derecho humano al agua y a la alimentación para las comunidades en territorio nacional». Esta redacción busca tranquilizar a la población y a los productores mexicanos, quienes han expresado preocupación por posibles concesiones que afecten la disponibilidad de agua para riego en estados del norte como Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas. La SRE también reafirmó el compromiso de México con el Tratado de 1944 «como un instrumento que salvaguarda los intereses nacionales».

El acuerdo llega en un momento crítico. La cuenca del Río Bravo ha enfrentado una sequía prolongada que ha reducido los niveles en las presas principales y generado tensiones entre usuarios agrícolas, municipios y autoridades de ambos países. En años recientes, México ha acumulado un déficit en sus entregas de agua a Estados Unidos, un tema que la administración Trump había presionado para resolver. El plan técnico anunciado buscaría establecer un mecanismo más previsible y adaptable a las condiciones climáticas extremas, aunque los detalles operativos aún no se han hecho públicos.

La implementación del acuerdo requerirá una coordinación estrecha entre la Conagua y su contraparte estadounidense, la Oficina de Recuperación de los Estados Unidos, así como con los organismos de cuenca y los usuarios locales. El éxito dependerá de la capacidad para monitorear los escurrimientos, gestionar las presas de manera conjunta y responder a eventos climáticos imprevistos. Mientras tanto, el anuncio mitiga temporalmente un punto de fricción bilateral y proyecta una imagen de cooperación técnica en un tema sensible, aunque las percepciones distintas sobre el logro —victoria política para Washington, resultado técnico para Ciudad de México— reflejan las dinámicas complejas de la relación fronteriza.

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