Congreso de Irán aprueba cierre del Estrecho de Ormuz tras ataque de EU
Tras los bombardeos de Estados Unidos a instalaciones nucleares iraníes el pasado sábado, el Parlamento de Irán aprobó el cierre del Estrecho de Ormuz, una medida que amenaza con desatar una crisis energética global. El estrecho, por donde transita el 20% del petróleo mundial, representa un punto neurálgico del comercio energético internacional. Estados Unidos justificó el ataque como una acción preventiva, mientras Irán respondió con la posible interrupción de la ruta marítima, elevando la tensión en Oriente Próximo y generando incertidumbre en los mercados globales.
Escalada bélica: antecedentes y consecuencias inmediatas
La situación se agravó tras el ataque estadounidense a tres centrales nucleares iraníes, un hecho confirmado por el expresidente Donald Trump a través de Truth Social, quien calificó el operativo como “histórico” y “necesario para la seguridad global”. La respuesta inmediata por parte de Irán no se hizo esperar. En una sesión parlamentaria extraordinaria, se aprobó el cierre del Estrecho de Ormuz, medida que aún debe ser ratificada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
El estrecho, localizado entre Omán e Irán, es crucial para la economía energética mundial. Cada día, cerca de 20,1 millones de barriles de petróleo cruzan esta vía, lo que representa una quinta parte del consumo global. El anuncio iraní provocó un alza inmediata en los precios del petróleo y elevó el nivel de alerta en las principales potencias mundiales.
Impacto geopolítico y económico global
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a China a mediar con Irán para evitar el cierre definitivo del estrecho. China, como uno de los principales importadores de petróleo que transita por Ormuz, sería uno de los países más afectados. Rubio calificó la medida iraní como un “suicidio económico” con potenciales repercusiones en todos los continentes.
Las economías asiáticas —especialmente China, India, Corea del Sur y Japón— dependen significativamente del crudo que circula por esa vía marítima. Aunque Estados Unidos y Europa han disminuido su dependencia energética del estrecho en los últimos años, el cierre tendría efectos indirectos importantes por el encarecimiento global del crudo y el gas.
Mercados y previsiones: volatilidad asegurada
Analistas de la EIA (Administración de Información Energética de EE. UU.) y de la Agencia Internacional de la Energía advierten que existen muy pocas alternativas viables al transporte de crudo vía Ormuz. Aunque existen oleoductos regionales, estos no tienen la capacidad suficiente para suplir la demanda global, lo que generaría cuellos de botella logísticos que ya comienzan a reflejarse en el precio del barril de Brent, que ha superado los 75 dólares tras tocar mínimos de 60 dólares en mayo.
La consultora SEB estima que el Brent podría subir entre tres y cinco dólares por barril si el cierre se concreta, afectando no solo a las economías más dependientes del crudo, sino también a los países que se abastecen de forma indirecta. Las tensiones también se trasladan al mercado del gas natural licuado (GNL), ya que una quinta parte del GNL mundial pasa por el estrecho.
Reservas energéticas y vulnerabilidad europea
En el caso de Europa, las reservas de gas son moderadas, pero superiores a las registradas al inicio de la guerra en Ucrania. España, por ejemplo, mantiene un 73,45% de capacidad de almacenamiento, abasteciéndose mayoritariamente desde EE. UU., Argelia y Nigeria, lo que reduce su exposición al gas iraní. No obstante, el cierre de Ormuz podría tensar el mercado y generar especulación, afectando los precios y generando una presión inflacionaria global.
Perspectivas futuras: ¿una guerra más amplia?
Expertos alertan sobre la posibilidad de una escalada más amplia. Si Irán cumple su amenaza y bloquea el estrecho, Estados Unidos podría responder con nuevas operaciones militares, incrementando la participación internacional. La región ya se encuentra en un frágil equilibrio debido al conflicto entre Israel e Irán, y una extensión del conflicto podría incluir ataques a infraestructuras petroleras en Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación. Las Naciones Unidas aún no han emitido una resolución, pero se espera una sesión de urgencia en los próximos días. La presión diplomática sobre Irán se incrementa, aunque el margen de maniobra es limitado dada la magnitud de los intereses económicos y geopolíticos en juego.
Conclusión
El cierre del Estrecho de Ormuz marcaría un punto de inflexión en la crisis actual. Aunque la afectación directa a Europa y Estados Unidos podría parecer menor a primera vista, el encarecimiento del petróleo y del gas tendría consecuencias significativas para la economía global. Con los mercados en tensión, los precios en ascenso y los riesgos militares en aumento, el conflicto entre EE. UU. e Irán amenaza con transformarse en una crisis de escala mundial si no se encuentra una solución diplomática inmediata.
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