En una medida que ha tomado por sorpresa a mercados y gobiernos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un aumento arancelario histórico contra China. A partir de la medianoche de hoy, las exportaciones chinas a territorio estadounidense enfrentarán gravámenes de hasta el 104 por ciento, un incremento que apunta directamente a las represalias implementadas por Beijing tras las últimas sanciones comerciales.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la medida a la cadena Fox Business, explicando que la decisión se tomó después de que China no retirara los aranceles recíprocos del 34% que impuso a productos estadounidenses. Según el periodista Edward Lawrence, los nuevos aranceles entrarán en vigor exactamente un minuto después de la medianoche, profundizando aún más las tensiones entre ambas potencias.
Horas antes del vencimiento del plazo, Trump declaró que China «quiere un acuerdo desesperadamente», pero afirmó que «no saben cómo empezar» a negociar. El presidente dijo también que estaban esperando una llamada directa del mandatario chino, Xi Jinping, la cual no había llegado hasta el cierre de esta nota.
La respuesta de China no se hizo esperar. El gobierno chino calificó las medidas de Washington como “chantaje económico” y desplegó el pasado viernes una nueva ronda de contramedidas que incluyen:
* Aranceles del 34% a productos estadounidenses.
* Sanciones y restricciones a empresas de Estados Unidos
* Suspensión de importaciones de pollo y sorgo.
* Investigaciones antimonopolio y antidumping.
* Una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Estas acciones agravan el conflicto que ya había escalado con el anuncio, el pasado 2 de abril, de aranceles globales del 10% por parte de Trump, sumando presiones también sobre la Unión Europea.
Prospectiva
La escalada de aranceles entre Estados Unidos y China podría tener efectos devastadores para el comercio global. De mantenerse el curso actual, analistas anticipan una caída significativa en las exportaciones bilaterales, afectación a cadenas de suministro internacionales y una mayor volatilidad en los mercados financieros. Con elecciones en puerta y un entorno geopolítico incierto, la guerra comercial podría convertirse en uno de los temas más decisivos para el futuro inmediato del liderazgo económico mundial. El mundo observa ahora si Beijing responde con más fuerza… o si finalmente suena el teléfono en la Casa Blanca.
