La líder de la oposición en Venezuela, María Corina Machado, fue presuntamente interceptada por elementos del régimen de Nicolás Maduro mientras era escoltada por una caravana de motos después de participar en una masiva manifestación en Caracas. Según información difundida por el partido Vente Venezuela y la organización Human Rights Watch (HRW), el evento ocurrió en un contexto de creciente represión política.
Testigos indicaron que varias motos escoltaban a Machado cuando agentes vinculados al régimen habrían efectuado disparos para detenerla. Juan Pappier, subdirector de HRW, confirmó su detención y denunció la falta de garantías para su seguridad. La noticia generó una fuerte reacción internacional, con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, como uno de los primeros líderes en exigir su liberación y señalar al régimen como responsable de su integridad.
Machado, quien había permanecido en la clandestinidad desde agosto, reapareció públicamente para liderar una protesta contra la controvertida investidura de Nicolás Maduro para un tercer mandato presidencial. En un discurso ante miles de seguidores en el barrio de Chacao, la opositora proclamó: «¡No tenemos miedo!», animando a los venezolanos a mantener la firmeza ante las adversidades políticas. Paralelamente, Maduro encabezó una marcha chavista en apoyo a su gobierno, con despliegues masivos de seguridad en toda Caracas.
La tensión política aumentó con nuevas detenciones de opositores y activistas civiles, que han provocado condenas internacionales. La oposición sostiene que Maduro «robó» las elecciones del 28 de julio, señalando a Edmundo González Urrutia como el verdadero ganador. Actualmente en República Dominicana, González Urrutia busca apoyo internacional para regresar a Venezuela y asumir el poder, aunque su plan enfrenta grandes obstáculos.
La investidura de Maduro está programada para este viernes al mediodía en un Parlamento dominado por el chavismo. González Urrutia, que cuenta con el respaldo de países como Panamá y República Dominicana, enfrenta una orden de captura y una recompensa de 100 mil dólares por su detención si regresa a territorio venezolano.
En medio de este clima, las calles de Caracas amanecieron militarizadas, con efectivos de seguridad fuertemente armados controlando las movilizaciones. Las protestas opositoras, aunque significativas, han sido menores en comparación con las anteriores debido al miedo instaurado tras la brutal represión de julio, que dejó 28 muertos y más de 2,400 detenidos.
El enfrentamiento político continúa extendiéndose a otras ciudades como Ciudad Guayana y San Cristóbal, mientras la comunidad internacional sigue atenta a la evolución de la crisis en Venezuela.
