El reciente asesinato de Jesús “Chucho” Pérez Alvear, ocurrido en Plaza Miyana, en la zona de Polanco, ha generado gran atención debido a su vinculación con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su papel en actividades ilícitas, incluyendo el lavado de dinero y el tráfico de drogas. Según fuentes federales, Pérez Alvear, conocido en el ámbito musical, fue un promotor que colaboró con importantes artistas de la música mexicana, como Julión Álvarez y Gerardo Ortíz, pero también se encontraba estrechamente ligado a actividades del crimen organizado desde 2018.
De acuerdo con informes del FBI, Pérez Alvear mantenía nexos directos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos criminales más poderosos de México. A través de su empresa Gallística Diamante, Jesús Pérez facilitaba eventos musicales que servían como fachada para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico.
En un movimiento conjunto con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) designó a Pérez Alvear como un narcotraficante especialmente designado (SDNT) debido a su implicación en la facilitación del lavado de dinero y su asociación con una red de prostitución internacional. Sigal Mandelker, subsecretaria de Terrorismo e Inteligencia Financiera, comentó que las autoridades estadounidenses continúan persiguiendo a individuos vinculados con carteles mexicanos que sostienen su estilo de vida mediante el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Junto con Pérez Alvear, la OFAC también designó al fotógrafo venezolano-italiano Miguel José Leone Martínez, quien formaba parte de una red de prostitución internacional asociada con la organización de tráfico de drogas Los Cuinis, vinculada al CJNG. Esta sanción es parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para atacar a los individuos y entidades que colaboran con estos poderosos cárteles de droga.
El caso de Jesús Pérez Alvear revela una nueva capa en las operaciones del CJNG, que no solo involucran tráfico de drogas, sino también actividades como el lavado de dinero a través de la música y otras industrias del entretenimiento, demostrando la complejidad y el alcance de las redes criminales involucradas.
